HOMENAJE 2018

SEBASTIÁN LELIO: LA CIMA DEL NOVÍSIMO CINE CHILENO

Debut,trayectoria y consagración del cineasta chileno más importante del presente.
Hace quince años un joven cineasta experimentaba con una forma de ver el cine cuyas esquirlas alcanzarían a los asistentes de los festivales chilenos de Viña del Mar y de Valdivia de ese año. Allí bajo el nombre de Carga vital (2003) se exhibía un cortometraje que situó a Sebastián Campos (1974) como una de las grandes promesas del cine chileno. Inspirada en un caso real, la película se centraba en una estudiante adolescente embarazada que debe ocultar esta situación a sus padres. Carga vital fue un verdadero quiebre en el cine chileno, ya que se alejaba tanto del tono academicista-literario-intelectual como de aquel cine de la generación anterior que había vivido el dolor del golpe militar y que giraba en torno a esa herida sin vislumbrar los acontecimientos del presente. Sin embargo, y pese a ser bautizado ese año como “el niño terrible del cine chileno”, Sebastián Campos distaba mucho de la personalidad que habitualmente se asignaba a los enfants terribles: el cineasta no sólo era sumamente amable, sino que también mostraba absoluto interés en el cine nacional que le precedía, sintiéndose parte de una tradición en lugar de buscar el quiebre histórico. Así lo señalaba aquel 2003, en donde a propósito del nuevo cine chileno (1967-1973), reivindicaba:
“La textura documental (incluso en la ficción). La actitud comprometida de los directores.
La presencia de la realidad, de la calle, del habla chilena. La sensación de urgencia que se
siente en ellas. La elección de los temas. La herencia directa de la nueva ola francesa y el neorrealismo
italiano. El realismo descarnado de las narraciones. La violencia de la cámara en
mano. La fuerza expresionista de las imágenes” para cerrar con un “Creo que no volver a ver
con pasión el nuevo cine chileno, es como vivir parado arriba de un tesoro y jamás enterarte
de que eres millonario”.

Sebastián Lelio at / En Locarno 2011

shooting / rodaje Disobedience

“Si queremos que el cine chileno continúe floreciendo, es esencial que conozcamos su historia. Radical viene de raíz, original de origen. Sólo entendiendo dónde estamos parados podemos seguir adelante con la posta de nuestro cine. Ahora sí que podemos ser totalmente originales o ferozmente radicales.”
Personajes femeninos fuertes, la relación padres/ hijos, las temáticas controversiales a ojos de la conservadora sociedad chilena, los elementos religiosos; y su cinefilia, generosidad y vocación colectiva, son los elementos que ya comenzaban a vislumbrarse y que se confirmarían en su primer largometraje La sagrada familia (2005-San Sebastián), que mantenía ese “nervio”, esa manera viva de filmar propia del nuevo cine chileno y de las nuevas olas cinematográficas, pero trocando la calle por los espacios cerrados y el contexto de fines de los 60’-inicios de los 70’ por el Chile actual.
Poster / Afiche La sagrada familia
Nacía algo completamente “nuevo” desde la tradición de lo “viejo”, en un proceso de renovación generacional, temática y cinematográfica que posteriormente fue llamado “El novísimo cine chileno”. Sebastián Campos se transformaba en el nombre del momento, en el líder natural de una nueva generación, en el cineasta chileno buscado por los festivales internacionales, en el director en ascenso en boca de todos. Sebastián se hacía un nombre, y sin embargo él mismo, y a sabiendas del riesgo que implicaba, decidió cambiar su apellido Campos por el de Lelio, a manera de poner en orden su propio origen e identidad independiente de los costos que pudiera sufrir por confusiones que se podrían generar a nivel nacional-internacional con este cambio. Lelio reafirmaba su identidad no solo con ese gesto personal: en su vida cinematográfica, el 2006 programó para el Festival de Santiago una retrospectiva del cine nacional realizado en plena dictadura (1974-1990). Marcando así su clara intención de seguir reivindicando y dando a conocer una cinematografía de la que ahora él era protagonista. En aquel entonces señaló:
shooting / rodaje EL AÑO DEL TIGRE
En Navidad (2009-Quincena de Realizadores Cannes) se mantiene fiel a sus rasgos de estilo y suma a tres colaboradores que resultarán vitales en su filmografía: el reencuentro con Benjamín Echazarreta (director de fotografía de sus notables primeros cortometrajes Cuatro y Música de cámara), Soledad Salfate (montaje) y Gonzalo Maza (guión). Este grupo de trabajo se afianzará con la suma de los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín como productores a partir de El año del tigre (Locarno-2011), film que marca un momento bisagra en su cine, en donde pasa de personajes adolescentes-jóvenes en busca de su propia identidad a películas protagonizadas por personajes adultos en momentos claves de su vida.
Gloria (2013-Berlinale) no sólo será la película que consolidará a este grupo de trabajo, sino que confirmará ahora mundialmente a Lelio como un grandísimo director de actrices. La historia de una mujer mayor llena de vitalidad, que busca el amor y vive su sexualidad pese a las convenciones de lo que debería hacer o no una persona de su edad, le valió a Paulina García el Oso de Plata a la Mejor Actriz y a Sebastián la posibilidad de trabajar con estrellas internacionales que justamente buscaban en él a un director que podía ser su cómplice a la hora de desarrollar personajes femeninos de carácter. Tal es el caso de Rachel Weisz con quien trabajó conjuntamente en Disobedience (2017-Toronto) y Julianne Moore, con quien estrenará próximamente el remake norteamericano de Gloria.
Su internacionalización no impidió que Lelio siguiese trabajando en aquel cine chileno del cual se siente tan parte, ya que entre Gloria y su labor con estas actrices de fama mundial ideó un proyecto gracias al cual descubriría a la que hoy es también una estrella, la más importante y reconocible del cine chileno: la maravillosa Daniela Vega, protagonista absoluta de Una mujer fantástica (2017-Berlinale), film que no sólo ganó el primer Oscar a la Mejor Película Extranjera para Chile, sino que también provocó un remezón político nacional, pues logra instalar en discusión parlamentaria el proyecto de una ley de identidad de género, inexistente aún en Chile.
Quince años después de su presentación en sociedad en los festivales de Viña y Valdivia, luego de un largo trabajo colaborativo para desarrollar películas centradas en personajes femeninos fuertes y en temáticas que se enfrentan a las lógicas conservadoras; y con una constante dedicación de rescate de la historia del cine de su país, Sebastián Lelio se convirtió merecidísimamente en el autor del hito cinematográfico más importante de Chile, completando un recorrido artístico y político virtuoso que aún está muy lejos de cerrarse y por el cual le damos infinitas gracias.

BIO

Sebastián Lelio Cineasta chileno

Sebastián Lelio

Sus primeras tres películas le generaron reconocimiento internacional y premios: La sagrada familia (2005), Navidad (2009) y El año del tigre (2011). Lelio ha obtenido el premio Guggenheim, Residencia de Cannes, y la Beca Daad. Su consolidación internacional, Gloria (2013), estrenó en el Festival Internacional de Cine de Berlín en el 2013, donde ganó el Oso de Plata a Mejor Actriz para Paulina García, el Premio del Jurado Ecuménico, y el Gilde Award. Su quinto filme, Una mujer fantástica (2017), ha sido un éxito mundial. Tuvo su premiere en la Berlinale, donde ganó el Oso de Plata para el Mejor Guión y el Teddy Award de Mejor Película. Posteriormente recibió el Premio Goya, Independent Spirit Award y se convirtió en la primera película chilena en ganar un Oscar a Mejor Película de Lengua Extranjera. El debut angloparlante de Lelio, Disobedience, protagonizado por Rachel Weisz y Rachel McAdams, estrenó en el Festival Internacional de Toronto 2017 y se lanza en Estados Unidos en abril de 2018. Actualmente Lelio se encuentra trabajando en la postproducción de una nueva versión de su película GLORIA, protagonizada por Julianne Moore.

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