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Festival canadiense exhibe cortometraje chileno «Giros» junto a la coproducción «Santiago, Italia»

Giros es el título del cortometraje coproducido por Chile, Argentina y Francia que fue seleccionado para participar en el Festival de Cine de Vancouver, evento cinematográfico que se desarrollará hasta el 11 de octubre en la ciudad homónima. La producción, dirigida por Mariano Sosa y producida por Christine Bouquin y Eleonora González, está siendo exhibida junto al largometraje italiano-chileno Santiago, Italia de Nanni Moretti, producción de Storyboard Media.

En esta entrevista, el director Mariano Sosa cuenta detalles de la realización del cortometraje  y de su estreno en Canadá.

¿Cómo describes la historia detrás de Giros?

Giros es una historia sensorial de pasajeros atrapados en sus viajes. El film coquetea con el miedo, la identidad y la conciencia de sus personajes.

¿Cuál fue la motivación tras la realización de esta obra?

Nuestra motivación fue crear un viaje audiovisual en el que el espectador fuese parte de la historia y donde este le de forma y la construya por medio de elementos subjetivos como las emociones. Queríamos brindar la posibilidad de sentir, vivir y completar de una manera activa ese recorrido, por medio de un diálogo con elementos como la música, el montaje y la fotografía.

¿Cómo fue el desarrollo y la construcción de esta historia?

La historia parte de la literatura, específicamente de un cuento que publiqué hace unos años. Después, tomó forma de audio en una instalación artística que presenté en Colombia, para luego volver a renacer y transformarse cuando decidimos llevarla al cine con maravillosos creativos de Chile, Argentina y Francia.  Fue muy interesante cómo se fue componiendo la estructura del proyecto que se gestó y sostuvo con un grupo muy reducido de profesionales de tres nacionalidades distintas, pero sumando hacia un solo objetivo que era contar esta historia. Trabajar de esa manera nos permitió contar con una prácticamente absoluta libertad creativa, restringida únicamente por las limitaciones técnicas de la naturaleza puramente independiente del proyecto. De alguna manera, esas limitaciones también nos forzaron, en un buen sentido, a resolver desde la creatividad. Así, el filme creció y se benefició enormemente de la belleza de lo colectivo, consolidando un excelente resultado a partir del talentoso aporte de cada una de las áreas.

¿Y cuál fue  la apuesta estética que buscaste plasmar en este trabajo?

El filme apunta a las sensaciones, a movilizar desde allí al espectador de una manera visceral, dándole la chance de recorrer y construir la historia de una forma muy personal y subjetiva. Apostamos más a sugerir y abrir caminos, que a ser explícitos y dar todo hecho.

¿Qué valor le otorgas al Festival de Vancouver?

Vancouver ha sido fundamental para nosotros, es sumamente importante para proyectos como el nuestro contar con ventanas de visibilidad artística tan grandes y buenas como ésta. Dependemos de ellas para que nuestro trabajo se valore y se conozca y para poder seguir haciendo cine. Al no contar con superestructuras de producción o difusión, el paso por festivales adquiere para nosotros una vital importancia. Con VIFF en particular, consideramos sumamente valioso que apuesten por este tipo de cine, seleccionándolo y programándolo en espacios y segmentos de jerarquía que ayudan enormemente a potenciarlo. Estamos sumamente agradecidos con la oportunidad que nos brinda el festival.

¿Cómo crees que esta cinta podría vincularse con la audiencia?

Creo que nuestra película conectará de manera muy distinta y particular con cada audiencia. Como decía anteriormente, la historia se vincula de una manera muy activa e introspectiva con cada espectador. Algo que nos parece muy interesante, y lo dialogamos con los programadores del festival: que las características propias de cada lugar condicionan e influyen en la manera de percibir y sobre todo sentir una película. Temáticas como el miedo, la conciencia y la identidad, centrales en nuestro filme, de seguro encontrarán vinculaciones muy distintas en el público canadiense a las que podrían encontrar los espectadores de por ejemplo Chile o Argentina. Eso es también lo bello y enriquecedor del cine como algo colectivo y social como experiencia. El cine es un vehículo importante para conocernos como sociedad y para dar a conocer nuestras sociedades al mundo. Desde ese lugar, que nuestro filme tenga su función junto a Santiago, Italia de Nanni Moretti no es algo menor y de seguro también influirá en el vínculo y recepción de nuestra cinta con la audiencia del festival.

¿Cuáles son las expectativas respecto del certamen?

¡Todas! Pero fundamentalmente que se conozca y consolide la visibilidad del trabajo de nuestro equipo para que eso nos permita seguir haciendo cine. Tenemos actualmente varios proyectos en desarrollo, tanto de ficción como documental, que de seguro se beneficiarán mucho con nuestro paso por el festival en términos de, por ejemplo, conseguir alianzas estratégicas de coproducción.

Además, como programador del Festival FECICH continuaré generando espacios y construyendo lazos para el cine de Chile en otras latitudes, sumado al apoyo a eventos clave como el Festival de Cine Recobrado de Valparaíso, cuyo director participó también en el proyecto que presentaremos en septiembre en Vancouver.

 

 

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