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Gastón Salgado: “Creo que hay una nueva camada de directores que está tratando de mostrar lo que nadie ha mostrado antes, películas de gente más sencilla, las historias que nadie quería contar” 

De narcotraficante en la serie El Reemplazante, a un joven mapuche en la gran producción Sitiados;  dando vida a fuertes personajes como el boxeador Martín Vargas en Martín, el hombre y la leyenda, o el subteniente de Carabineros en la ficción La cacería, Gastón Salgado ha ido demostrando que es un actor multifacético, con una carrera ascendente y que ha sabido construir roles que hoy son parte del imaginario colectivo.

Desde sus inicios, que remontan al año 2012, Salgado ha trazado una camino actoral que incluye diez series, una decena de cortometrajes y, al menos, siete películas, dentro de las cuales se incluyen las cintas Camaleón y Algunas bestias, destacados filmes dirigidos por Jorge Riquelme. A lo anterior, se suman aquellas que se encuentran en desarrollo, en producción o a la espera de su estreno: como lo son cinco películas protagonizadas por Salgado y que serán parte de la edición 2020 del Catálogo Internacional de Cine de CinemaChile.

Conversamos con el actor, vía Whatsapp, para indagar en cómo ha evolucionado su carrera, cuáles son sus percepciones acerca del futuro de la industria audiovisual y cómo proyecta su carrera en los próximos años.

Gastón Salgado en «Camaleón»

1.- Entendiendo que cada experiencia de rodaje es distinta y que has dicho que lo que te gusta de la actuación es su lado antropológico, ¿cuáles dirías que son las principales diferencias de trabajo entre series y cine? ¿Hay alguna desemejanza en cómo preparas los personajes que vas a interpretar?

Digo que la actuación tiene un carácter antropológico porque al interpretar a cualquier personaje uno no solo interpreta a una persona, sino que también muestra un contexto; un momento de la historia; un momento artístico, también uno pasa por distintos procesos a nivel personal. Además, hay un estudio del comportamiento humano en cada uno de los personajes que uno hace, entonces creo que por eso me apasiona tanto la actuación.

Respecto a las diferencias entre los formatos audiovisuales, creo que la gran diferencia es el tiempo y el presupuesto porque el rodaje de una serie puede durar 4 o 6 meses, entonces uno tiene más tiempo para preparar un personaje y también se ven más aristas del personaje porque hay más capítulos. En una película es menos tiempo, se grabarán 3 o 4 escenas diarias durante un mes, entonces hay menos tiempo de preparación.

Creo que en el cine al actor se le exige un tono de actuación distinto al de la serie. Se parecen, pero creo que la actuación para cine, o los personajes, tiene que haber un trabajo  de contención emocional, de sumarse al proyecto cinematográfico en total y uno entender que es un engranaje para que se cuente la historia,  mientras que en las series los personajes se narran y se estructuran a partir de otros personajes, a través de sus viajes, de su evolución. Quizás es un lenguaje más arquetípico, si bien siempre representan la realidad o algo verosímil, pero en el cine se pide más trabajo espiritual, de compromiso, cada película es un documento histórico que va a quedar en la historia de la humanidad, entonces creo que uno le da otra importancia al cine y, además, que uno hace pocas películas en relación a las series, que es un formato más masivo.

 

2.- Tuviste la oportunidad de trabajar en la serie colombo-chilena Sitiados, coproducida por Fox, ¿cómo fue la experiencia de trabajo a ese nivel de industria?

Fue súper potente porque era mi segundo trabajo a nivel profesional así como en la televisión, y el primero en una coproducción, con canal internacional y con grandes actores internacionales. Significó aprendizaje porque  el proceso del personaje que construí, que era un mapuche, fue super duro. Se llamaba Nehuén y para encarnarlo tuve que raparme, también me pidieron subir de peso… fue una etapa súper dura a nivel físico, a nivel de entrenamiento también.

Aprendí cómo funcionan las industrias extranjeras, cómo se graba. Si bien el equipo de producción era chileno y los dos directores eran chilenos (Nicolás Acuña y Juan Ignacio Sabatini), fue un nivel de producción gigantesco, de hecho construyeron una ciudad en el ex aeropuerto y tuvimos que grabar en el sur de Chile. Estuvimos un mes grabando en Pucón, Curarrehue. Asimismo, hubo un gran trabajo en la dirección de arte que fue maravilloso para poder replicar la época.

Creo que en cada proceso uno va encontrando una metodología y una técnica y yo siento que ese personaje me entregó muchas herramientas a nivel de interpretación, entender cómo funciona una industria y aprender como actor a manejar las comunicaciones. Me acuerdo que en esa serie yo era uno de los protagonistas, entonces teníamos que trabajar marketing, teníamos que grabar cuñas, pero siento que esas cosas eran más incómodas para mí, más que para los otros actores quienes ya habían hecho trabajos con producciones extranjeras.

 

3.- El rol de Claudio en El reemplazante marcó un precedente en tu carrera, ¿crees que se están potenciando historias más representativas y menos elitistas de la sociedad chilena?

No sé si se están haciendo más historias representativas, de hecho esa historia se dejó de hacer (“El reemplazante”);  se dejó de grabar porque no siguieron financiándola. Creo que son pocos los directores que abordan estas temáticas porque quizás no son sus temas. El cine tiene que ver con autoría en el trabajo, entonces en general los directores ponen  mucho de su biografía, de sus vidas y las historias de las élite quizás son las historias que más los representan. Sin embargo, creo que hay una nueva camada de directores que está tratando de mostrar lo que nadie ha mostrado antes, películas de gente más sencilla y las historias que nadie quería contar.

Creo que estas historias poco a poco están apareciendo porque son parte de un Chile que se quería ocultar durante muchos años. Concretamente, trato de participar de esas historias porque siento que se adaptan más a mi perfil de casting. Como actor, creo que es más fácil encarnar un personaje más cercano al lugar donde uno nació o a su estrato social, o a lo que uno vivió.

Creo que después del estallido social y después que pase la pandemia, habrá un auge de películas que representen y que muestren un poco el mundo más popular, el mundo más marginal, más de la periferia.

Gastón Salgado en «Algunas Bestias», de Jorge Riquelme

4.- ¿Cómo describirías la experiencia en «Algunas bestias» y el asistir al estreno en el Festival de San Sebastián junto a todo el elenco? ¿Cómo recuerdas la recepción del público (que en su mayoría se quedó para el Q&A)?

Valió totalmente la pena estar allá, a pesar de las horas de vuelo y de que fui por pocos días. A la gente le gustó mucho la película y no dejó a nadie indiferente porque toca una temática muy potente y tiene un giro particular que sorprende mucho a la gente. También fue muy bonito estar con Alfredo Castro y Paulina García, ellos ya son actores muy reconocidos a nivel internacional, entonces se llevaron la carga más pesada a nivel comunicacional, de prensa y entrevistas.

Creo que estas experiencias lo que hacen es entregarte aprendizaje y entender cómo funcionan los festivales. Yo había estado en otros certámenes más chicos y ahora tuve que enfrentar este super festival. Favorablemente a la gente le gustó mucho la película. Con Jorge (Riquelme), que es el director, vengo hace rato trabajando una metodología y ciertas temáticas, entonces creo que esto fue un avance grande en relación a lo que veníamos haciendo y en general, nos gustó mucho el resultado. La cinta es fuerte, entonces genera mucha controversia y discusión. Fue súper positivo el viaje en todo sentido.

 

5.- En una entrevista con La Tercera mencionaste que «tienes interés en internacionalizar tu carrera» y, además, señalaste que siempre has buscado convertirte en un actor de cine, ¿sientes que has podido hacer esta ligación más al mundo del cine? ¿de qué factores crees que depende este crecimiento (más allá del talento y el trabajo? 

Mis referentes siempre fueron actores de cine, nunca tanto de teatro o de televisión. Quizás tiene que ver con que yo nací viendo películas. De chico me nutrí de ese material y ya grande, me di cuenta que ese era mi oficio, mi profesión, mi pasión y eso era lo que más me gustaba hacer. Creo que tiene que ver con mi manera de trabajar y  con mi manera de ser. Nunca me sentí muy cómodo en el teatro y bueno, nunca he hecho televisión directamente.

El trabajo del actor de cine tiene varios factores que me resuenan mucho y me conmueven. Una de ellas es el hecho de que la película quede como un documento histórico. También tiene que ver con que se hacen pocas películas, entonces cuando se realizan hay mucha energía, mucho amor, desde el director, el director de foto, el elenco, el catering, etc., y creo que eso es prácticamente mágico, que no pasa en todas las producciones.

Creo que el cine es la oportunidad de generar un personaje que lo pueda ver cualquier persona en el mundo y que logre entender la esencia del personaje y la historia, algo que encuentro muy bonito. También los actores de cine viajan mucho y eso está en mi ideal, volverme un actor internacional y contar historias de muchos lugares.

Creo que esa internacionalización dependerá del tiempo, de la calidad de mi trabajo y de las películas que haga. Entre más películas, más lejos y más gente las podrá ver. El trabajo que estamos haciendo con Jorge (Riquelme) es una puerta porque lo están conociendo afuera, por ende a mi también me van a reconocer como el colaborador de Jorge y de sus proyectos, y uno así empieza a hacer redes y a abrir nuevas posibilidades.

Gastón Salgado junto a Consuelo Carreño en premier de «Algunas bestias», de Jorge Riquelme en Festival de San Sebastián

6.- Relacionada a la pregunta anterior: ¿cómo vislumbras el futuro cercano de los talentos chilenos (actores, actrices, directores, etc.) y la internacionalización de sus carreras y de sus obras? ¿Hay un ambiente optimista en el rubro o aún sienten que las barreras son muy altas? 

Yo siento que cada vez hay más posibilidades de migrar y creo que en parte es por la calidad de las películas chilenas que se están haciendo. Hay mucho director nuevo joven, muy talentoso y los grandes directores que están consagrados, ya están metidos en una industria y creo que eso nos marca un precedente a todos los que venimos atrás. Es como el caso de lo que hace Alfredo Castro y  Paulina García, ellos son nuestros faros, los que van mostrando el camino y los que venimos detrás debemos sumarnos a su energía y a su calidad actoral.

A nivel de dirección creo que se están haciendo muchas películas buenas que quedan en muchos festivales, hay muchas películas que están dando vuelta en el globo. Creo que a nivel social todo lo que está pasando hace que los ojos estén puestos acá y el mundo va a entender que hay mucho talento, material e historias y creo que poco a poco se generará una industria fuerte. Pienso que todo tiene que ver con la calidad del trabajo que uno haga a nivel de dirección, de actuación de las historias que se están contando.

Creo que es importante seguir encontrando una identidad para el cine chileno. Es fundamental porque el cine finalmente responde a eso, como cualquier movimiento artístico: a una necesidad de la época, de mostrar lo que no se está mostrando y el cine sobretodo es una gran herramienta masiva, que puede llegar a muchas personas.  Entonces, creo que al reconocer una identidad, al aceptar lo que somos porque lo sabemos, pero no lo aceptamos…cuando ocurra esa concientización que ya está pasando, eso va a sumar más al material, sumando más elementos y capas a nuestro cine, llegando más lejos.

  

7.- En la edición 2020 del Catálogo Internacional de Cine de CinemaChile figuras en el elenco de varios y diversos proyectos (diferentes presupuestos) , ¿cómo decides en qué y con quién trabajar? ¿Desde dónde nace y crece tu interés para aceptar entrar en una película? 

Tiene que ver con cómo yo me vinculo con el proyecto a nivel emocional, espiritual, biográfico. Creo que si el personaje y la historia me resuenan, soy capaz de hacer cualquier cosa para transformarme. El otro factor es el humano, la relación con el director o cómo se gestó el proyecto, el elenco, que la historia llame mi atención. Quizás ahora tengo más posibilidades de tomar o dejar ciertos proyectos, que es parte también de ser actor. Uno tiene que ser selectivo porque hay proyectos muy desgastantes a nivel espiritual. Así trato de vincularme más emocionalmente con el personaje y bueno, ojalá que sea algo nuevo que signifique un desafío.

 

8.- Para cerrar, ¿podrías adelantar cuáles son los actuales y futuros proyectos en los que estás trabajando?

Con todo lo que pasó con el Coronavirus, se suspendieron la mayoría de los proyectos en los que iba a trabajar. Iba a grabar una serie que se llama 21 cromosomas, se venía el estreno nacional de Algunas bestias; con Jorge Riquelme estamos trabajando en varios proyectos, pero están en  la etapa de la idea. Iba a hacer una obra de teatro, pero ahora lo que estoy haciendo es trabajar en mi laboratorio de actuación cinematográfica que se llama “La cámara”. Estoy preparando los laboratorios para cuando todo vuelva a la normalidad, tratar de acercarlo a las diferentes comunidades o sectores que no tienen esta posibilidad de conocer el cine y, concretamente, la actuación cinematográfica y el mundo audiovisual. La idea es llevar estos laboratorios a las municipalidades, a las poblaciones, a los lugares donde estén carentes de conocimiento artístico y que es tan necesario.

 

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