26/02/2019 Festival de Guadalajara anuncia la muestra archivo cineteca nacional de chile: clásicos chilenos recobrados

El Festival Internacional de Cine en Guadalajara y la Cineteca Nacional de Chile anuncian que la Muestra Archivo Cineteca Nacional de Chile: Clásicos chilenos recobrados” se proyectará durante la edición 34 del FICG (8-15 marzo, 2019). Este año Chile es nuestro Invitado de Honor y una de las maneras de celebrar y rendir homenaje a su filmografía es recordar aquellos clásicos que le dieron vida al cine contemporáneo.

La muestra “Clásicos Chilenos recobrados” se compone de 10 filmes recuperados por la Cineteca, que abarcan desde el periodo silente hasta el periodo Post-Dictadura, los cuales se especifican a continuación:

Muestra Cineteca Nacional de Chile: Clásicos chilenos recobrados

PERIODO: CINE SILENTE

Canta y no llores, corazón (1925), una ficción, 57 minutos, dirigida por Juan Pérez Berrocal, que se trata de Fresia, una joven hermosa e inocente que vive junto a su anciano padre y hermano en una rica hacienda del sur de Chile. Se enamora del hijo de un poderoso hacendado, pero para él sólo será otra conquista pasajera.

Película restaurada por la Cineteca Nacional de Chile. Tras décadas desaparecida fue encontrada en 1981, se trataba de una copia que estaba en una antigua sala de un cine de Concepción, lugar donde además fue rodada. En esa oportunidad se hizo un rescate a video U-Matic y, el 2002, se hizo un segundo rescate a video digital, versión que luego se distribuyó en DVD. El 2015 se comenzó en la Cineteca Nacional una restauración digital cuadro a cuadro, siendo la primera restauración completa que se hace en Chile de un filme de ese período (1896-1933). En esta versión, además, se recuperaron los tintes originales de la película y, finalmente, se obtuvo un nuevo negativo en 35mm para conservación y una copia digital para difusión.

 

PERIODO: CLÁSICO – INDUSTRIAL

Yo vendo unos ojos negros (Chile México, 1947), ficción de 85 minutos dirigida por Joselito Rodríguez.

Realización de la fugaz compañía “Chi-Mex”, que consiguió a Joselito Rodríguez como director y a la popular niña actriz “Chachita” (Evita Muñoz) como protagonista. Tomando como título la conocida tonada chilena, sigue la historia de una niña que pierde a su padre, y queda a merced de su malvada. Su vida cambia cuando aparece el tío Carlos, un hombre generoso que padece de ceguera y que se enamora de la profesora del pueblo, quien le corresponde ardientemente. Como se trataba de una producción chilena de consumo popular no podían faltar las ramadas, las cuecas y los huasos.

 

PERIODO: NUEVO CINE CHILENO

Isla de Pascua (1965), documental de 53 minutos dirigida por Nieves Yankovic y Jorge di Lauro.

Poética mirada a la historia y misterios de la Isla de Pascua, a través de sus paisajes, sus míticas esculturas, así como también sus fiestas, ceremonias, con abundantes cantos y bailes, lo que se convierten en las verdaderas guías del documental. Se destaca, también, la anexión de la isla a Chile, gracias a Policarpo Toro, capitán de la Armada de Chile.

Material ingresado a Cineteca en octubre de 2014 por Gisela Cares Reyes, titular de los derechos patrimoniales y de autor de la obra, permitiendo de esta manera disponer y exhibir su contenido para usos patrimoniales, académicos y de difusión. Se depositó una copia en 35mm a color, positivo.

Además, Carmen Brito cedió unos negativos, con parte importante del metraje total. Junto con ello, se hizo compra del álbum doble en formato vinilo de la música del filme, grabado por Jorge di Lauro. Estas grabaciones sirvieron para reconstruir y reemplazar partes del sonido del filme que no estaban en buenas condiciones.

Se escanearon en alta resolución todos los filmes a disposición. Se trabajó primero el montaje, ya que la copia depositada tenía 47 minutos y las informaciones de prensa señalaban que el filme duraba 55. Con los extractos prestados por Carmen Brito, se logró llegar a la duración de 53 minutos. Se recibió la asesoría de David Vera-Meiggs y Héctor Soto, quienes vieron la película en su época, quienes dieron apreciaciones sobre el montaje, que contribuyeron al armado final. Luego, la investigadora Valeria de los Ríos, también hizo observaciones a este armado final.

Luego, se hizo un minucioso trabajo de restauración digital de los colores, los que en algunas partes estaba muy decolorado y, otras, virando a magenta. También, leves ajustes a rayas y manchas.

Largo viaje (1967), una ficción, 83 minutos dirigida por Patricio Kaulen.

La muerte de su hermano recién nacido hará que un niño de los barrios pobres de Santiago recorra la ciudad con las alitas perdidas de cartón que el bebé muerte pierde tras el velatorio, intentando devolvérselas con la ilusión de que así pueda su hermanito volar al cielo. Antecedente directo del Nuevo Cine Chileno, es considerada una de las películas más importantes de la cinematografía local influida claramente por el neorrealismo italiano. Toma como base de su historia la creencia popular del velatorio del angelito, y el itinerario del niño que deambula por los bajos fondos de la ciudad de Santiago, caótica y llena de diferencias sociales.

La Cineteca Nacional de Chile realizó el año 2007 una restauración física de la única copia disponible del filme. Luego, se realizaron duplicados de negativo combinado en la Filmoteca de la UNAM en México.

 

Tres tristes tigres (1968), ficción, 92 minutos dirigida por Raúl Ruiz.

Tito un simplón e irresponsable provinciano llega a Santiago, para ponerse a las órdenes de Rudy, un arribista negociante de autos. Durante un fin de semana, mientras Rudy espera que Tito llegue con los documentos necesarios para cerrar una venta, éste, en lugar de entregárselos, se dedica a farrear con su hermana Amanda, una estriptisera que en los ratos libres oficia de prostituta. Aparece un profesor de Angol que se une a la parranda. Los personajes buscan una felicidad utópica entre bares, callejuelas y hoteles de mala muerte.

Primer largometraje de Raúl Ruiz, uno de los más importantes y reconocidos cineastas de la historia del cine chileno. El filme fue uno de los puntales de lo que se conoció como el Nuevo Cine Chileno y reflejó la búsqueda de Ruiz por “inventar Chile”, como él mismo señalaba por aquellos años. Fue un comienzo más que prometedor que se terminó de coronar con el triunfo de la cinta en el prestigioso Festival de Cine de Locarno, donde obtuvo el Leopardo de oro en 1969. La copia que se restauró digitalmente fue encontrada hace unos años por Valeria Sarmiento en Inglaterra, específicamente en el Instituto Fílmico Británico (BFI). Ahí se limpió el negativo, para luego realizar un copia en alta definición (2K) en un laboratorio inglés. Con este resultado, la película pasó entonces por un proceso de restauración física y sonora, en Francia. Fue estrenada el año 2017 en el ciclo homenaje que la Cineteca Nacional de Chile le realizó a Raúl Ruiz.

 

El chacal de Nahueltoro (1969), ficción, 90 minutos, dirigida por Miguel Littin

Un hecho real, un crimen múltiple que terminó con la ejecución del asesino, le permite al director la desmitificación de ciertos tabúes ideológicos y el examen de las condiciones sociales que ambientaron esa matanza. Basado en la vida de José del Carmen Valenzuela Torres, el film aborda la historia de un campesino alcoholizado e ignorante, de la localidad de Nahueltoro, cerca de Chillán, quien en 1960 asesinó a su conviviente y a los cinco hijos de ésta. En 1963 y después de haber aprendido a leer y escribir, el chacal de Nahueltoro enfrentó un pelotón de fusileros.

El primer largometraje de Miguel Littin es una denuncia abierta en contra de la pena de muerte y de cómo el sistema no tiene piedad sobre hombres que han actuado justamente debido a la injusticia social entre la que han crecido. Es quizás el filme chileno más aclamado y reconocido de su historia, además de ser alabado internacionalmente y ser considerado uno de las mejores películas latinoamericanas del período.

 

PERIODO: DICTADURA

El zapato chino (1979), ficción de 72 minutos dirigida por Cristián Sánchez.

Un taxista encuentra a Marlene, una niña provinciana, perdida en un burdel. Inmediatamente decide protegerla y la instala en su casa. Poco a poco, su afecto paternal se transforma en una extraña pasión soterrada. Finalmente el chofer termina habitando en la maleta de su propio taxi, mientras Marlene declara que desea irse a vivir con él para siempre. El primer largometraje dirigido en solitario por Cristián Sánchez fue hecho en plena dictadura y busca captar aquel ambiente extraviado, confuso de tal época. Realizada bajo la vigilancia de las autoridades, Incluso se ha dicho que tras su finalización, el mismo Pinochet pidió verla.

El realizador depositó el año 2009 tres rollos de negativo de imagen en 16mm de la película, junto con un rollo de negativo de sonido. Se realizó la digitalización de estos materiales, los cuales están en buenas condiciones. Se hicieron trabajos de estabilización de imagen, y borrado de rayas y manchas. También se restauró el sonido.

Imagen latente (1987), ficción, 92 minutos dirigida por Pablo Perelman.

Pedro (Bastián Bodenhöffer) es un fotógrafo profesional, cuyo hermano forma parte de la lista de detenidos desaparecidos. El peso de tal recuerdo lo lleva a buscar la verdad de su muerte. Vagando por la ciudad, Pedro va encontrando a un país silenciado por el miedo. Su estreno estaba previsto para 1988, pero la dictadura la prohibió, pudiendo sólo llegar a las salas una vez recuperada la democracia en 1990.

 

Versión digital escaneada de un internegativo fílmico, manteniendo la textura de la versión original, con correcciones realizadas por el propio director. Esta película formó parte de una retrospectiva dedicada al autor que contempló además la exhibición de sus otros dos largometrajes: Archipiélago (1992) y La lección de pintura (2011). Funciones que se realizaron en marzo de 2017, para los 30 años de Imagen latente.

 

PERIODO: POST-DICTADURA

La frontera (1991), ficción, 118 minutos dirigida por Ricardo Larraín.

Acusado de agitar actividades gremiales, Ramiro Orellana (Patricio Contreras) es un profesor relegado al sur de Chile, un territorio marcado por las catástrofes naturales llamado La Frontera. Sometido a un férreo control autoritario, Ramiro revivirá todos los dolores del exilio que lo hizo estar alejado de su hijo. En esta nueva vivencia conocerá a Maite, una refugiada de la guerra civil española, con la cual vivirá una relación que lo hará recuperar la sensibilidad perdida. Mientras tanto, como una sombra se trepa por el pueblo la amenaza de un nuevo maremoto. Primer largometraje de Ricardo Larraín, con el cual obtuvo el Oso de Plata a la mejor ópera prima en el Festival de Cine de Berlín. Encabezó, además, un nuevo momento del cine chileno tras el fin de la dictadura cívico militar.

Los negativos originales del filme fueron localizados y repatriados por la Cineteca Nacional de Chile con el apoyo de la agrupación de Cineastas Chilenos en el Exterior CINECHILEX y el Programa de Apoyo al resguardo del Patrimonio Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Se encontraban en las bodegas LTC Patrimoine de París, junto con los negativos de El entusiasmo (1998), el segundo largometraje de Ricardo Larraín. En total, fueron recuperados 191 rollos en 35mm, que arribaron a Chile el 29 de junio de 2018.

 

Machuca (2004), dirigida por Andrés Wood

Chile, 1973. Gonzalo Infante y Pedro Machuca son dos niños de 11 años que viven en Santiago, el primero en un barrio acomodado y el segundo en un humilde poblado ilegal recientemente instalado a pocas cuadras de distancia. Dos mundos separados por una gran muralla invisible que algunos quieren derribar, como el director de un colegio religiosos privado, el padre McEnroe, que integra en el establecimiento a chicos de familias del poblado, con la decisión de que aprendan a respetarse. Así entre Pedro Machuca y Gonzalo Infante nace una amistad llena de descubrimientos y sorpresas.

Machuca se convirtió en el tercer filme más visto en la historia del cine chileno, con más de medio millón de espectadores. Un público siempre prejuicioso con la producción local, y sobre todo, con aquellos filmes que enfrentaban la dura historia reciente del país. Su gran triunfo fue instalar el tema, pero usando estrategias narrativas para todo tipo de público, sin poner muchos acentos, ni tomando riesgos estéticos. Participó también de la Quincena de realizadores del Festival de Cannes.

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